Georg Jellinek, Sistema de los derechos públicos subjetivos, Traducción al castellano de la edición italiana de 1912, por Alejandro Vergara Blanco; 1ª edición, Tirant Lo Blanch, Valencia 2024, 316 págs.

Georg Jellinek, jurista alemán, nacido en Leipzig en 1851 y fallecido en Heidelberg en 1911, cuya semblanza figura en esta misma web – en “Huellas de los Maestros”- escribió varias obras jurídicas que innovaron el panorama doctrinal de su tiempo y cuyo interés perdura hasta nuestros días. Alguna de ellas con tradiciones al castellano como la que hizo Adolfo Posada en 1904 con La declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. O la de Fernando Giner de los Ríos con la Teoría General del Estado en 1911. Sale a la luz ahora una nueva traducción al castellano de la mano del reputado jurista chileno Alejandro Vergara Blanco. Se trata del System der subjektiven öffentlichen Rechte (Sistema de los derechos públicos subjetivos), de 1892 (traducido al italiano en 1912) y desde la traducción italiana -revisada por el propio Jellinek- ahora al castellano por vez primera. La traducción no es completa -de los 22 capítulos que la componen se han traducido 10- entre los que se encuentra lo más granado de la teoría de Jellinek sobre los cuatro status (negativo, positivo, activo y pasivo), precedida de un desarrollo sobre el derecho público, la naturaleza jurídica del Estado y de los derechos públicos subjetivos de los individuos, en donde -afirma VERGARA- Jellinek “despliega todo su ingenio y originalidad”.

El System lo escribió Georg Jellinek en medio de zozobras y tensiones que relata SOSA WAGNER en su espléndida semblanza sobre el genial jurista alemán. La empezó en 1890 y salió publicada en 1892. Al coste del esfuerzo intelectual del libro de los cuatro status –“estos trabajos teóricos llegan a afectar físicamente al organismo” (…) “trabajo hasta muy tarde”- dirá en cartas a su madre, se unen las penurias económicas, el traslado de Basilea a Heidelberg, el asentamiento en su nueva y definitiva ciudad, la búsqueda de casa para vivir, el embarazo y nacimiento de su hija Paula, etc, hasta que consigue enviar a la imprenta el libro el 17 de febrero de 1892.

En él Jellinek -seguimos el resumen de la contraportada del libro- “dejó una marca indeleble hasta hoy en la construcción de la idea de derechos subjetivos de los individuos y de las posiciones de estos frente al Estado. Define los derechos públicos subjetivos como «la capacidad de poner en movimiento el derecho objetivo en beneficio individual» (§ 4), concepto capital con el que rompió con la tradición alemana decimonónica y que, después de continuas polémicas, se ha infiltrado en la cultura del derecho público contemporáneo. Sus resultados más notables consisten, por una parte, en haber dotado al Derecho constitucional de un nuevo lenguaje en la teorización de los derechos fundamentales y, por otra, haber influido en la subjetivización del Derecho administrativo, cuya consecuencia es la transformación del contencioso administrativo contemporáneo producida en buena parte de las democracias europeas e hispanoamericanas.

“Según Jellinek, «la soberanía del Estado es un poder objetivamente limitado, que se ejercita para el interés general; esto es, una potestad ejercitada sobre personas, que no son en todo y para todo subordinadas, es decir, sobre hombres libres» (§ 7). De ahí que el Estado se limita a sí mismo de frente al individuo. En primer lugar, se autolimita reconociendo al sujeto una zona de libertad que excluye el imperium (status negativo = status libertatis); luego reconociendo a las personas la capacidad jurídica de pretender que el poder público se organice en su favor, en cuanto le concede pretensiones jurídicas positivas (status positivo = status civitatis); además, atribuyendo al ciudadano la capacidad de accionar por cuenta de los órganos del Estado (status activo = status activae civitatis). En fin, cabe agregar que como consecuencia de su subordinación al Estado el ciudadano se encuentra en la obligación de obedecer los mandatos estatales (status pasivo = status subiectionis). En estos cuatro status se compendia la posición del individuo de frente al Estado: libertad respecto del Estado; pretensiones respecto del Estado; prestaciones por cuenta del Estado; obligaciones respecto del Estado. En todos siempre el Estado antepone y consagra el Derecho, limitándose a sí mismo”.

En un momento en el que el intervencionismo avanza imparable en la sociedad, recordar el equilibrio que representa las diversas posiciones del individuo frente al estado puede resultar oxigenante.

El traductor, y autor de un estudio preliminar, Alejandro Vergara Blanco, es Profesor titular [Catedrático] de Teoría del Derecho y de Derecho administrativo en la Pontificia Universidad Católica de Chile.